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La Voz Dormida

Cuando

voy por la calle, aunque vaya a mi bola, al cruzarme con alguien no puedo evitar mirarle los ojos. Bueno, nunca puedo evitarlo, a veces mientras hablo miro fijamente que hasta puede sentar mal a la otra persona.
A lo que iba, esta tarde iba yo pensando y a esto que viene hacia mi un tipo, feo de cojones, y bueno que casi me lo como porque no me lo esperaba. Y me encontré con unos ojos azulisimos, preciosos. Parecia que decian algo incluso, no se, algo extraño paso. El tipo se quedo igual de rayado que yo y siguio su camino, pero de vez en cuando giraba para ver.

Rayada patrocinada por mi misma.

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